lunes, 6 de julio de 2009

Mario Vega: “Mi temor es que es ese muro cree una falsa sensación de seguridad”


Mario Vega: “Mi temor es que es ese muro cree una falsa sensación de seguridad”

A un año de la tragedia de La Málaga, en donde un bus fue “engullido” por las aguas del río Acelhuate en el Arenal Monserrat con 31 almas de la comunidad Elim.

El pastor de la comunidad, Mario Vega, hace su análisis y advierte que no tiene duda que el puente de la 17 Av. Sur se desbordará

Elmer Villalobos/ Teresa Andrade Diario El Mundo

Mario Vega es el pastor general de la Misión Cristiana Elim en El Salvador. Hace un año, su comunidad fue golpeada con una tragedia que impactó a todo el país, 31 miembros de su iglesia fallecieron cuando el bus que los conducía a sus hogares, en una noche de lluvia intensa fue arrastrado por el río Acelhuate, en el Arenal Montserrat.


Desde un primer momento, ha sido uno de los que más ha criticado la acción del Estado salvadoreño por esta tragedia. Considera fue producto de la deforestación en las zonas altas del país, que provocó este desbordamiento. Asimismo, ha exigido al Estado un perdón para las víctimas y un mayor control del medioambiente. Ahora él cuenta su postura.


A un año de la tragedia de la Málaga, como dirigente de esta comunidad, ¿cómo ve usted lo que sucedió a los 31 miembros de la comunidad Elim?
No ha cambiado mi convicción de que lo que ocurrió no fue un accidente, sino que fue por la deforestación que se está haciendo en el país. De eso, estoy más claro que nunca. Lo que ha cambiado es que ahora tengo un panorama completo de lo que ocurrió. He tenido conocimiento de documentos que me han ayudado a entender un poco mejor, además, conocí el informe de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos; incluso he tenido conocimiento de cómo funcionan las entidades de socorro y protección civil y me di cuenta que es totalmente inoperante. Ahora tengo un panorama más amplio de los elementos que dieron en la culminación de este accidente.

¿Qué cambió esa noche para toda la comunidad Elim? Yo diría que, en un primer momento, se presentó un sentimiento de unidad y no solo en San Salvador, sino en todas las filiales incluyendo las del extranjero. Ahora, después de un año, yo diría que se ha desarrollado una mayor conciencia de la mayordonomía de la creación, que la Iglesia está obligada a ejercer. Creo que ahora hay una mayor comprensión de esa responsabilidad y hay un trabajo más conciente en el área del medioambiente.

¿Qué cambios provocó la tragedia para el pastor? La predicación no ha cambiado. Yo creo que al contrario, lo que sucedió reforzó las enseñanzas que fueron dadas desde hace años atrás. Lo que cambió fue que he descubierto la sencillez y la humildad de los miembros de nuestra iglesia. He conocido dónde las personas viven y que tienen muchas limitaciones económicas y, con todo eso, muestran un gran amor y una gran entrega a la obra de Dios. Lo que cambió en mí fue una compresión de la realidad que viven nuestros miembros y a la vez un mayor aprecio de la vida.

Al día de hoy, ¿cree usted que las obras de mitigación que el gobierno ha efectuado en la zona de la Málaga pueden evitar que vuelvan a ocurrir tragedias como ésta?
No. Es muy improbable que lo eviten. Cuando uno compara la altura del muro y el nivel del agua hasta donde llegó esa noche, es casi el mismo. Lo que significa es que, aún si el muro resistiera, todavía queda la duda si el agua no lo sobrepasaría y pueda generar otro desbordamiento. Sin embargo, no tengo ninguna duda que pueda darse un desbordamiento sobre el puente de la 17 Avenida Sur, porque ahí no hay ningún muro.

¿El muro es una solución? El ingeniero Carlos Montenegro, que es el hidrólogo más competente del país, dice que no puede dar fe del muro que han hecho, porque la altura no es suficiente y que tampoco es la solución para el problema sino que tiene que hacerse de manera más integral. Mi temor es que cree una falsa sensación de seguridad y se convierta en una trampa mortal para personas o vehículos que transiten por la zona.

¿Usted cree que se les ha hecho justicia a las víctimas de esa noche? No, no se les ha hecho. Yo no esperaría reparaciones de tipo económico, no puedo hablar en nombre de los familiares yo hablo en nombre de la Iglesia. Lo que más me interesaría son las reparaciones morales, que se reconozca que son seres humanos los que ahí perecieron, que se les reconozca su dignidad y, como lo recomendó el procurador, que se solicite el perdón por las omisiones que se cometieron y condujeron a la tragedia. Yo me hubiese sentido muy satisfecho si hubiera podido escuchar al gobierno saliente haber expresado alguna palabra, algún gesto que indicara una solicitud de perdón hacia las familias. Si lo hace el gobierno actual, lo recibiríamos bien, pero hubiese sido mejor que fueran los que estuvieron implicados.

¿Cómo ve a los familiares de las víctimas, luego de un año de la tragedia?
Cada caso es diferente porque hay algunos casos donde los familiares han superado satisfactoriamente la etapa de duelo, pero hay otros que no. A los que más les está costando asimilar la situación son aquellas familias cuyas victimas o fallecidos no han sido encontrados. El otro caso es el del único sobreviviente Fabricio Montoya que, a pesar que él recibió un tratamiento sicológico y ahora está en el segundo, ha logrado algunos avances indudablemente, pero hace unos días volvió a entrar en crisis. A pesar de ello, él sigue siendo un joven muy activo en la iglesia, tanto en los cultos como en las actividades.

0 comentarios: